jueves, 18 de agosto de 2011
5.1 Perdidos en el desierto: Arizona
Despues de unos dias incomunicados en el desierto, volvemos a la carga. he aqui el relato de nuestras andanzas. :P
Nos despertamos en Flagstaff, pensando q tendríamos un desayuno de buffet libre, pero nos esperaban 3 galletas y un muffin, al menos el “CAFÉ” estaba caliente.
Después de empaquetar todas las pertenencias y que Chavul Chas se tirara un petardo que nos daba la señal, salimos hacia Monument Valley, una de las maravillas de Arizona.
Durante el camino vimos un arcoíris de colores impresos en las montañas, parecía el Painted Desert, que no pudimos ver en otra de las excursiones que ya hicimos con anterioridad. Mas tarde nos enteraremos que efectivamente, era parte del Painted Desert. (ya sabes cuando algo parece algo, suele ser ese algo)
Sesión de fotos en el camino, y por supuesto en medio del desierto, un pequeño pueblo donde no podía faltar un Mcdonalds, eso estaba claro claro.
Dejando la M atrás encontramos una carretera de esas que no se ve el final con una postal de fondo que indicaba que ya estábamos cerca de abrazar el parque natural.
Llegamos al centro de visitantes, desde donde podemos ver las tres gigantescas formaciones rocosas que hacen famoso este parque. También vimos oteros rojos que hacen que cualquiera se quede con la boca abierta.
En ese momento vemos que hay un camino de tierra por donde los jeep se meten alrededor de las formaciones rocosas. Con la furgo llena de maletas decidimos sin ningún miedo adentrarnos y poder admirar el parque en su plenitud. (Ya sabemos que son ese tipo de cosas que si piensas no haces... pero ¿quién se para a pensar?)
Mr X apasionado de los vaqueros donde los haya, rechaza montarse en un caballo y vestirse de cowboy por el cabreo que pillo con gregorio (tipica persona que no ha salido de su pueblo y parece q tiene algo metido por el culo). Gregorio le dijo a Mr X que se nos notaba q éramos madrileños por pedirle q se pusiera un paso para atrás al tomar una instantánea del bello paisaje (hay que reconocer que Gregorio podría joder cualquier foto). Teniendo en cuenta que la cola que había era bastante larga declino la opción.
Después de admirar el valle, el Pelowiskie de Champa propone disfrutar de un piti para alargar un poco la visita. Gracias a nuestro archiconocido don de la oportunidad, tras encender el cigarro comienza una tormenta de arena. Nunca habíamos visto algo así. Era única. La arena golpeaba la cara con fuerza, y como queremos volver con todos los ojos con los que salimos, corrimos al coche para refugiarnos y partir rumbo al Gran Cañón. Por supuesto hicimos las fotos oportunas del precioso arcoíris que dejo la tormenta (ya sé que soy un hombre mágico al mejor estilo de Hommer Simpson).
Despues de tantos dias, por hoy ya esta bien, me despido con esta fantabulosa vista.
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